Así es como me siento, un poco Alfredo Landa en el mundo de los maratones, lógico, es el debut. Todo el mundo te dispara consejos a discrección, no estrenes material, come carne hasta el jueves, toma pasta y arroz el resto de la semana, no experimentes en carrera, desayuna dos horas y media antes, no tomes bebidas azucaradas los momentos anteriores, no te abrigues demasiado, corre de menos a más, no corras por sensaciones mira el pulsómetro, bebe en todos los avituallamientos, echa vaselina a raudales (pareceré una trucha), tómate dos cervezas la noche antes (lo mejor sería salir de marcha), un café sólo media hora antes, no pases de x pulsaciones hasta el km tal o cual, lleva unos kleenex por si las pérdidas, dinero por si te pierdes, etc, etc, etc.
Sé que lo hacen con la mejor de las intenciones y yo trato de asimilar algunos de ellos, pero llega un momento que tendría que plastificarme una chuleta y seguro que acababa dentro de alguna alcantarilla, así que me lo voy a tomar con calma, voy a aplicar el mejor de los consejos en cualquier situación, recurrir al sentido común, ese que nunca falla, el que da buenos resultados y que te ayuda en las decisiones complejas, ese que me dice que no varíe los hábitos ni un ápice, que el maratón no deja de ser un rodaje largo, bueno más bien extralargo como el chicle Boomer (os acordais aquel que se estiraba sin fin).
El sentido común me dice que haga caso a algunos de los consejos mencionados, pero sin obsesiones, a disfrutar que es el primero y nunca se repite.
Esta será mi última entrada antes de la carrera porque mañana es el último entreno y no tiene mucha ciencia, 45´a ritmo suave para no oxidarse demasiado. El martes hice series de 5x1000 a ritmos progresivos, empezando a 4´57´´ y acabando a 4´23´´ con las pulsaciones de lo más controladas, señal de buena forma, espero aprovecharla para sufrir lo menos posible durante la parte final de la carrera.
Estoy deseando disfrutar del ambiente, de la ciudad, del calor de mi familia, de la carrera, hasta de las agujetas post maratón, son días de ansiedad controlada que no me impide hacer una vida normal, pero en los que tu cuerpo parece saber la que se le avecina y está a la expectativa e interroga a tu mente para lo que le diga lo que pasa. La cabeza se hace la sueca y no contesta, seguramente para evitar que el cuerpo eche a correr, pero en dirección a la Coruña.
Bueno, espero poder contaros el martes, a la vuelta, una experiencia extraordinaria, ¿podréis esperar?, seguro que sí, más que nada porque no volvemos hasta el lunes de tarde noche y seguramente no seré persona todavía en esos momentos.